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Cambiar de equipo pone en riesgo la grandeza de Leo Messi


La peor derrota en toda la historia del Barcelona llegó este viernes a manos del Bayern Múnich. Un descalabro que sacudió al barcelonismo desde sus más profundas raíces. Una cosa es clara:  nadie está por encima del club, ni siquiera Leo Messi que ahora sí con seguridad, debe estar planteándose su salida del club.


Pese a ser el mejor jugador y una de las herramientas de marketing más efectivas del mundo, no hay demasiados equipos que podrían aspirar a fichar y sobre todo a pagar el sueldo de Messi (casi $90 millones de dólares anuales), mucho menos a su edad, pero si nos apegamos a la realidad, las posibilidades son dos: Inter de Milán o Manchester City.


Cualquiera de las dos opciones suena tentadora, viable; proyectos económicamente solventes y que tienen objetivos clarísimos: por un lado, destronar a la Juventus en el monopolio del scudetto italiano y por otro, ganar la Champions League para de una vez por todas poder ser considerado un grande del continente.


Solvencia y grandes jugadores ¿qué más se podría pedir? Lo único que habría que recordar es que Leo nunca ha militado en otro club, nunca ha jugado en otra liga, vamos… nunca ha vivido en otra ciudad.


Esto podría parecer poca cosa, pero la curva de aprendizaje de un adulto de 34 años para cualquier adaptación toma tiempo y con lo que estos equipos pagarían por Messi lo lógico es que busquen resultados inmediatos, algo que de ninguna manera se puede garantizar por más profesionalismo del argentino.


A pesar de que él lo niegue, Messi mueve los hilos del Barcelona a placer: su círculo social más cercano rodeándolo en todo momento y disposición del club para que él haga lo que quiera no es algo que vaya a encontrar fácilmente en otro equipo con este nivel de exigencia.


Los hinchas en Barcelona simplemente lo idolatran, no importa lo que haga o deje de hacer. En Milán, sobre todo, al tercer partido malo, la afición se le puede poner en contra -al estilo italiano- y vivir por primera vez el desprecio de quienes te deberían apoyar. Algo nada fácil para un futbolista con el ego de Messi.


Mención aparte merece el factor familiar, pues es un hecho que Los Messi viven felices en Barcelona y han echado raíces de forma permanente o al menos eso es lo que dejan ver. Si importar que tengan recursos ilimitados, una mudanza mueve demasiadas energías y no es algo a lo que nadie se adapte de un día a otro.


La otra opción es que su familia permanezca en la ciudad condal y él inicie una aventura “solitaria” por un par de años, lo que también afectaría claramente a Leo pues la vida al lado de sus 3 hijos y Antonella es algo fundamental para él.


Así que, poniendo las cosas en perspectiva, es probable que, pese a la crisis por la que está pasando el equipo, lo mejor individualmente para Messi podría ser bajar un poco su perfil, dejar ir a sus amigos y entregarse para liderar un cambio en el que seguirá siendo importante, pero ya no lo único.

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© 2020 por Jorge Sosa

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